Banda: Kyrios
Género: Metal/Hardcore/Screamo
Ciudad de Origen: Luque, Paraguay
Influencias: Inflames/ killswitch engage/ underoath


Comunidad de Orkut: Kyrios


Seven Horizon Brasilian Tour
Salvador dia 07 de setembro(Feriado) Bond Canto- 14:00 hrs, Rio Vermelho- Salvador/BA- R$ 10


Desembarca em Salvador no dia 7 de setembro a banda Italiana de Progressive metal Seven Horizon, que traz no front line o cantor curitibano Celso de Freyn que ganhou notoriedade nacional e internacional com a seu antigo grupo Stauros, que ja vendeu quase 100 mil cópias no mundo todo, sendo elogiado pela revista japonesa especializada em Heavy metal, Burrn!, destacando-o como um dos melhores do seu tempo. O grupo italiano lançou recentimente na Europa seu primeiro cd e aproveita a oportunidade para divulgar seu material em terras brasileiras , onde passara por mais sete estados promovendo o disco.

As banda que abrem o evento são:


Dynamus: www.myspace.com/dynamusxxx
Covertd X: www.myspace.com/covertdx
Storm: www.myspace.com/storm
Efezus, Phillos e Fator Ideal.

Ingressos no local a R$ 10,00
Horário: 14:00 hrs
Local- Bond Canto- Rio Vermelho

Produção- Underzone- Rhythm Produções.

Contatos:
Eldo Luiz.
(Dynamus band)
eldoluiz@gmail.com
Tel - Novo: (71) 81937536
Myspace: www.myspace.com/dynamusxxx
Fotolog: www.fotolog.com.br/dynamusxxx

P.O.D, Carajo y D-Mente en el estadio Malvinas Argentinas

Las 21 horas de un viernes pesado en el Malvinas Argentinas que huele a Hardcore y espíritu adolescente. La gente empieza a llegar de a poco, cuando D-Mente sube al escenario y comienzan a retumbar por todo el estadio los primeros acordes de la noche. Brazos de acero y tarea titánica para Andrés Giménez y D-Mente, el público pide alto voltaje y la banda se ve obligada a sacar sus mejores armas para satisfacer tal hambre de intensidad. Todo el mundo comienza a agitar de forma rítmica los brazos mientras se abre un gran agujero negro en el medio del estadio: nace el primer pogo de la noche.

Uno, dos tres, cuatro, los temas se suceden casi sin pausa, la guitarra de Giménez se hace lucir con interminables riffs que espesan el aire, el vapor comienza a subir coronando el agite descontrolado. Llega el último tema, el séptimo, el público huele el final y si hubo algún tipo de resistencia al principio, esta queda en el olvido para amigarse definitivamente con el ex A.N.I.M.A.L y su banda. Se hace un hueco sonoro, pero como todo espacio, no dura mucho sin ser ocupado. Es el momento de Carajo.

Corvata entra a escenario y hace lucir inmediatamente su carisma, su energía pone a prueba las cuerdas vocales de su garganta al máximo, el público enloquece y corea al unísono las líricas de la banda. Entre la muchedumbre un seguidor sostiene una  máscara de Slipknot como si fuera un trofeo de caza, intenta escalar entre la muchedumbre para acercarse al escenario pero termina cayendo y siendo devorado por la marejada humana que lo rodea.

Temáticas que ilustran situaciones de incomprensión y lucha en escenarios barriales se disparan desde la voz de Corvalán acompañadas por el demoledor sonido de su bajo. La recepción es instantánea y explosiva, el público vibra y respira como un solo.

Se anuncia un último tema, lo seguirá otro a pedido del público, el líder de Carajo agradece y anuncia el plato fuerte de la noche. Los aplausos ensordecen, comienza el tan esperado último acto.

La espera da su recompensa: ¡P.O.D sale a escena!

¡P.O.D!, ¡P.O.D!, ¡P.O.D! grita el estadio, de repente las luces se apagan y el mundo parece detenerse por un instante. Dos tenues luces dejan vislumbrar a una especie de  monje negro encapuchado, en su espalda se alcanza a leer la leyenda “Brotherhood”, como presagio del vínculo que intentará establecer el líder de P.O.D con los presentes.

Comienza el primer tema, Sonny Sandovál salta la valla de contención y se entrega al público que lo recibe con los brazos abiertos, todos parecen fascinados, intentan tocar a su ídolo, vuelan remeras desde todos los puntos cardinales del campo, todos quieren hacerle llegar su tributo personal, demostrarle su afecto a esta especie de Cristo hardcore que se entrega física y espiritualmente a su público. Así se sucede el primer tema, Sandovál sube al escenario, se calza una gorra azul para tapar una cabeza semi rapada, la cual en algún tiempo fue tierra fértil para largos dreadlocks. El estilo minimalista y sobrio se luce también en el generoso cuerpo del guitarrista  Marcos Curiel y del baterista Wuv Bernardo. Sólo el bajista de la banda, Traa Daniles, conserva sus largos conos de cabello compactado, como reliquia de épocas pasadas.

El sonido explota, la temperatura sube sin escalas, las botellas de agua comienzan a recorrer el trayecto que va desde el escenario al público, los flashes de las cámaras compiten con las pantallas y luces presentes. Pasan tres temas y se produce una pausa. La guitarra de  Curiel produce acordes profundos y ecos que llegan al alma causando sentimientos encontrados de melancolía y rabia. Ese sonido es preludio de un tema más que familiar: nace “Youth of the nation” para inundar el espacio respirable del lugar. La gente comienza a saltar y vibrar, pero sin perder la fascinación en ningún instante, nadie quiere desperdiciar un segundo de las vibraciones melódicas que flotan, todos quieren absorber la energía emanada desde el escenario.

El show continúa su marcha y el sonido comienza a endurecerse cada vez más; acá, no hay lugar para débiles. El tiempo parece sucederse muy rápido, pasan un par de temas y comienzan a sonar acordes más que conocidos, todos corean “Ahhh, I feel so Alive” mientras explota la guitarra de Marcos y se abre un gran claro en el medio del campo, en el cual todos comienza a correr en círculos cual caballos salvajes; el descontrol controlado se disfraza de coreografía. Sonny ofrece el micrófono al público para amplificar la energía proveniente del estribillo coreado al unísono por miles de voces que parecen multiplicarse hasta el infinito. Sin dudas se vive un clima de éxtasis total al que nadie puede escapar. Después de tal locura y tormenta energético-musical, sobreviene la calma y el momento de intentar entablar un pequeño diálogo con el público a través del rústico castellano compartido por Sandoval y Curiel. Pasado éste pequeño break,  nuevamente la explosión sonora se apodera de la noche mientras se suceden los temas. De repente se escucha “thank you Argentina, we lo you”, las luces se apagan y los cuatro miembros de la banda desaparecen del escenario. La reacción no se hace esperar: “P.O.D”, “P.O.D” grita la masa enloquecida, el tiempo parece haber volado demasiado rápido. Pasan cinco minutos y los miembros vuelven al escenario, Sonny aparece último con una camiseta de la selección Argentina, salta desde el escenario y se sumerge en la muchedumbre, comienza a nacer el final del espectáculo. Entre ese mar de personas, una chica nada para llegar hasta donde se encuentra su ídolo y tocarlo, la cinta transportadora humana la ayuda a favorecer el encuentro tan deseado.

El show llega a su fin, los integrantes se encuentran en el escenario para dar un saludo y despedirse para siempre. La energía liberada, sin duda alguna, va a dejar su marca en la psique de los presentes. El objetivo de Sandoval fue alcanzado con creces, pudo encontrar hermanos de barrio en la otra punta del mundo.

Por Matías Rossi
Fotografía: Claudio Cisneros
Fuente: http://randomfoto.com.ar/wordpress/p-o-d-carajo-y-d-mente-en-el-estadio-malvinas-argentinas